Campaña "No a la basura nuclear de Australia, sí a la Constitución argentina" El 13 de julio de 2000, la empresa argentina INVAP SE, que pertenece a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y al Gobierno de Río Negro, firmaron un contrato con ANSTO (Australian Nuclear Safety Organization) para la venta de un reactor nuclear de tecnología nacional. Como parte del acuerdo Australia podría enviar sus residuos radiactivos a la Argentina para que sean acondicionados aquí y luego devueltos. Pese a los imprevisibles efectos de este contrato sus cláusulas siguen siendo secretas e INVAP se niega a divulgarlo.
Taller Ecologista - WISE Argentina participó de la organización de una campaña nacional e internacional en contra de este acuerdo, realizada en forma conjunta por más de setenta organizaciones no gubernamentales. Después de tres años de lucha y oposición de la sociedad civil, el acuerdo fue aprobado en la Cámara de Diputados en diciembre de 2004. Por primera vez en la historia argentina, un gobierno democrático abrió las puertas al ingreso de basura nuclear extranjera. La decisión no tiene precedentes. Atucha II La Comisión Nacional de Energía Atómica de Argentina (CNEA) ejerció un fuerte lobby para que se finalice el proyecto nuclear Atucha II. Los costos de completar el proyecto fueron sobrestimados por la CNEA para alcanzar una cifra similar a su terminación, y así forzar la continuidad de las obras. Pero finalizar Atucha II costará al menos 20 veces más que dar un cierre al proyecto. Si se contabilizan todos los costos involucrados en la central nuclear, se alcanzaría una cifra cercana a 6.000 dólares el kilovatio instalado, lo que resulta escandaloso si se tiene en cuenta que el kilovatio de energía eólica cuesta entre 1.000 y 1.200 dólares. Taller Ecologista propone que los 480 millones de dólares que se anunciaron para terminar la central nuclear sean dirigidos a impulsar un plan para desarrollar la industria eólica local. |